miércoles, 14 de agosto de 2013

Massa va en camino de armar un eje con provincias petroleras que apoyen su proyección 2015

Está claro que Sergio Massa juega fuerte hacia la carrera presidencial lo cual ve como el gran objetivo a conseguir. Sorprendido por la forma en que se le han acelerado los tiempos y el apoyo explícito que tiene de intendentes y gobernadores, el tigrense busca consolidar cimientos firmes a la hora de planificar su futuro y piensa en un armado que ponga el foco en tres pilares: el campo, el petróleo y el poder político regional. (Por: Rubén Lasagno)

El gobierno nacional, trata de reinventarse luego del estrepitoso fracaso que le imprimieron las urnas, donde “solo” se eligieron candidatos; la propia presidenta advierte que en octubre el pase de factura de gran parte de la sociedad, podría terminar definitivamente con su sueño de perpetuidad o de “50 años más de kichnerismo”, como dejaron escuchar por ahí los que rezan para que la beca no se les termine en el 2015.
Paralelamente, despejado el campo político para Sergio Massa, con la adherencia insalvable del gobernador Scioli a la enagua de la presidenta, el tigrense ya no tiene dudas de que el camino lo lleva hacia una meta fundamental: la presidencia del país.
No es casual que Alberto Fernández, Roberto Lavangna y Martín Redrado, figuren entre los principales armadores de Massa. Alberto Fernández fue el leit motiv de Néstor Kirchner y el más estrecho colaborador de Cristina, siendo el “padre de la criatura” que cimentó lo que luego el propio matrimonio dilapidó como capital político y forzó la salida del otrora gran confidente y consejero de la presidenta.
A Roberto Lavagna lo quisieron tironear de todos lados, incluyendo Daniel Scioli, quien lo quiso captar o el propio Mauricio Macri. Nadie logró sumarlo, pero sí lo hizo Sergio Massa y la misma situación se dio con Martín Redrado, alguien que conoce a fondo el sistema financiero, reservas y manejo del Banco Central.
Once intendentes de los más influyentes del conurbano apoyan a Massa y como todo se acelera cual si estuviera en una pendiente, al tigrense (a pesar de negarlo) ha comenzado a construir “más allá de octubre” y proyecta su visión hacia el país, buscando los pilares necesarios para fortalecer su proyecto. Esa mirada, obviamente, no puede estar sino, puesta en aquellos que convocan por fuera del FPV y en ese marco, ha elegido impulsar una política agropecuaria con fuertes lazos en la pampa húmeda (intendentes y gobernadores de la región más fértil del país) y las principales provincias petroleras donde el kirchnerismo va en picada.

No es casual, entonces, que Peralta desde Santa Cruz, Mario Das Neves en Chubut y Guillermo Pereyra ganador en Neuquén, estén dando muestras de apoyo al proyecto político de Massa. El tigrense sabe que si estos referentes políticos de las tres provincias petroleras más importantes de la Argentina, logran construir consenso para el 2013/2015, su impulso para competir por la presidencia comienza a tomar forma cierta, concreta y definitiva.
Por su parte, en el caso de Das Neves, tiene la necesidad de seguir construyendo política por fuera del FPV a quien le debe su anterior derrota y Pereyra en Neuquén cuenta con el beneficio de la duda y un impresionante caudal de votos de la familia petrolera patagónica, además de aquellos que no quieren repetir a Sapag ni alinearse con el gobierno nacional que produjo una de las páginas más obscuras de las negociaciones petroleras en esas tierras, con la asociación secreta entre Chevrón e YPF.
En el caso particular de Daniel Peralta, gobernador de Santa Cruz, la orfandad política en la que lo dejó la presidenta y el traspie eleccionario en las PASO, han decidido al presidente del PJ, rápido en reflejos, buscar una alianza natural con quien muestra la mejor performance política a nivel nacional y posiblemente uno de los presidenciables con más chances. De esta manera, se podría decir que Massa, los intendentes y los gobernadores que se le suman, forman una simbiosis política, necesaria para ganarle al gobierno en las próximas elecciones y sobrevivir al pos-kichnerismo. (Agencia OPI Santa Cruz)