lunes, 24 de junio de 2013

La dueña de SGI apunta a una firma de EE.UU. por el escándalo

Además, Helvetic, la firma suiza investigada en la causa, reconoce su relación con el hombre que habría girado los fondos al exterior.





El escándalo por presunto lavado de dinero que involucra al empresario K Lázaro Antonio Báez ya golpea a empresas suizas y estadounidenses. La clave es Helvetic Services Group, dueña de la financiera SGI, conocida como "La Rosadita".
En una entrevista con PERFIL vía e-mail, Rosa Vallefuoco, representante de Helvetic en Suiza, intentó despegar en vano a la compañía del Lázarogate y de un entramado de presunto lavado que comienza a trascender a Báez y deja al descubierto una red de empresas creadas en los Estados Unidos, con sucursales en Suiza y administradas por una empresa en el paraíso fiscal de Seychelles, una isla del Océano Indico. Además, responsabilizó a una empresa de los Estados Unidos por las sospechas de lavado.
Vallefuoco reconoció como autoridad de Helvetic a un argentino clave en el escándalo: Néstor Marcelo Ramos. “Es uno de nuestros directores gerentes –managers directors-, especializado en consultoría de inversiones en el mercado latinoamericano”, admitió desde Suiza.
Tanto el juez federal Sebastián Casanello como el fiscal José María Campagnoli en dos causas distintas acreditaron que SGI es actualmente propiedad de Helvetic. Ayer, se supo que Ramos figura en un nuevo requerimiento del fiscal Campagnoli como el supuesto responsable de traer de regreso a la Argentina unos 50 millones de euros que Lázaro Báez habría sacado del país y que volvieron a sus arcas a través de la compra de títulos públicos argentinos.
El fiscal definió a Ramos como un “enigmático testaferro” y ordenó su indagatoria. Solicitó a la jueza Gabriela Lanz que remita un exhorto a la Justicia suiza pidiendo la inhibición  de los bienes de Helvetic. Vallefuoco se negó a responder si la firma suiza tiene nexos con Lázaro Báez y SGI.
Ramos nació en la Argentina pero tiene pasaporte italiano. Es el responsable de las operaciones de Helvetic entre Buenos Aires y Suiza. Se divide entre Buenos Aires, Uruguay, Panamá y Perú, según el registro de Migraciones. Cada tanto regresa a Europa. Cuando PERFIL pidió hablar con Ramos, Vallefuoco cortó comunicación. Helvetic sabe que está comprometida: pidió acceso a la causa contra Báez en la Justicia federal pero el juez se lo negó, confirmaron fuentes judiciales.

Patear la pelota afuera. A pesar de que en la Argentina la historia se centra en SGI, la sociedad que más incomodó a Helvetic durante la entrevista fue Aldyne, con sede en el paraíso fiscal de las Islas Seychelles.
Campagnoli sostiene que esa firma maneja 148 sociedades constituidas en Nevada, que son a su vez controladas por Helvetic. A través de este armado, la firma suiza es, según el fiscal, un "centro neurálgico" de blanqueo de dinero.
"Helvetic no tiene ninguna relación con Aldyne de Seychelles", sostuvo Vallefuoco. Sin embargo, en los registros de Argentina consta que compartieron funciones en al menos una sociedad, casualmente una de esas 148 creadas en Nevada. "Hasta donde sabemos Aldyne pertenece a un agente residente en Nevada", agregó. Apuntó así a MF Corporate Service. Desde Nevada, esa compañía dijo que se dedica a crear sociedades pero "este servicio no representa ninguna vinculación adicional con la entidad formada, no implica la captación de fondos del cliente".