viernes, 21 de junio de 2013

EL CRIMEN DE ANGELES RAWSON

La esposa del portero denuncia que la amenazaron tras la marcha a favor de su marido.

 


La mujer de Jorge Mangeri, único detenido por el asesinato de la joven de 16 años, contó que a su hermano recibió una llamada intimidatoria a la madrugada. Y advirtió: "Yo sé que hay alguien muy fuerte detrás de esto” La esposa del encargado del edificio de Ravignani 2360, único detenido por el asesinato de Angeles Rawson, denunció que su hermano recibió esta madrugada una amenaza telefónica en su domicilio, a horas de la marcha que vecinos y familiares de Jorge Mangeri (45) realizaron ayer para pedir su liberación y en reclamo de justicia.
Diana Saettone relató que su hermano recibió una llamada intimidatoria a las 2 de la madrugada, cuando se estaba por quedar dormido, por parte de una mujer a la que no reconoció. "Fue una amenaza muy fuerte que no puedo contar y él estaba muy asustado. Escuchó la voz de una mujer que lo amenazó y luego cortó. Inmediatamente mi hermano me llamó por teléfono para ver cómo estaba y se enloqueció", aseguró Saettone, quien dijo que su abogado, Miguel Angel Pierri, ya efectuó la denuncia por lo acontecido.
"Yo sé que atrás de esto hay alguien muy fuerte, alguien que tiene más poder que un encargado seguro. La persona que tiene este poder seguramente es cercano a nosotros porque por algo lo involucran a mi esposo, por ser la cara visible del edificio, pero así como lo acusaron injustamente a mi esposo, yo tampoco puedo acusar", agregó, y aclaró que no se refería a la familia de la víctima.
Respecto a su marido, contó que ayer se comunicó con él y que lo notó "más tranquilo y sin tanto miedo", ya que no le decía constantemente que se cuidara o que no abriera la puerta. “Me pidió que me cuidara mucho, que en la cárcel lo tratan bien. ´Vos tenés que estar bien´, me decía. Traté de contarle que mucha gente le manda saludos y le escribe cartas. Sé que él no hizo nada. El único día que se lo pregunté fue el jueves y le dije que si había visto algo (respecto al asesinato de Angeles) que por favor hablara. Fue la única vez. Pero nunca le pregunté si él hizo algo”, declaró la mujer en C5N. 
Además, habló de más aprietes a su esposo: “El primero fue el jueves a la madrugada en la esquina de mi casa cuando él iba a la clínica Ciudad en Parque Centenario porque tenía fiebre y vómitos y lo interceptó un auto. El segundo fue cuando él iba a declarar. Me cuesta mucho creer todo esto porque parece un sueño. Y tampoco quiero hablar mucho porque no es mi intención dar lástima. Es algo muy grande lo que pasa acá. La marcha de los vecinos fue en pedido de justicia por mi marido y por “Mumi” que murió de una manera horrible. Estoy más que convencida que mi marido no la mató”.
Sobre su relación con la familia de Angeles, reveló que cuando el viernes pasado se cruzaron en la fiscalía y le contó a la madre, María Elena, que habían golpeado a su marido, y que la mujer le pidió disculpas a ambos. "Le pidieron perdón a Jorge, le dieron un beso, lo abrazó el hermano y la mamá, y ya se lo llevaron adentro (detenido). Yo le dije que no me pidiera perdón porque los que estaban sufriendo eran ellos", relató la mujer. Y agregó que la madre de la víctima le dijo que se quedara tranquila porque ellos "habían hablado excelente de Jorge, porque los había ayudado" y que luego no tuvo ningún otro contacto con la familia.
El cuerpo de Angeles fue encontrado el 11 de junio en un predio de la CEAMSE en José León Suárez, estrangulada y con la cabeza cubierta con una bolsa se supermercado. No obstante, la autopsia reveló que la joven murió por aplastamiento dentro de un camión compactador de basura.
Luego de que el viernes declararan como testigos los familiares de la víctima, el portero fue llevado por la fuerza a la Fiscalía. Durante la madrugada del sábado admitió: "Soy el responsable de lo de Ravignani 2360; Fui yo”.
La fiscal del caso, Paula Asaro, considera como principales pruebas contra Mangeri su acceso al sótano del edificio, su conocimiento en la recolección de la basura, las bolsas de supermercado en el que él solía comprar y el haberse autolesionado.